Robert Fitzpatrick es fiel seguidor del profeta evangélico Harold Camping, un pastor que maneja la cadena de radio estadounidense Family Radio. Él y muchos creyentes han creído en la palabra de Camping e invirtieron cantidades locas de dinero para poner en diferentes países los siguientes anuncios: "¡Terremoto global! El mayor de todos los tiempos. Día del juicio final: 21 de mayo. ¡La Biblia lo garantiza!"Según parece, Camping, un ingeniero civil de 89 años, llegó a la conclusión de que un poderoso terremoto hará añicos la Tierra después de una serie de complejísimos cálculos numerológicos, místicos y bíblicos (empezando por el hecho de que la Creación tuvo lugar en 11013 antes de Cristo).
Fitzpatrick, un hombre de 60 años que trabajaba en el servicio de transporte público de Nueva York, ha llenado muchos vagones del metro neoyorquino (algo que le costó unos 90.000 dólares) y marquesinas de autobús (más de 50.000 dólares), para completar su misión antes del Día del Juicio Final: pegar mil afiches apocalípticos.
Confió al "Daily News" que ese dinero son los ahorros de toda su vida y está dichoso de haberlos gastado, ya que entre la medianoche del viernes 20 al sábado 21 el mundo llegará a su fin y él habrá estado entre los elegidos que cumplieron con su misión, que consiste en advertir que "había tiempo para convertirse, ser salvados y llevados al Reino de Dios".
A algunos les da lástima que existan creyentes como Fitzpatrick, que dilapidaron hasta el último peso en una causa de pronóstico altamente improbable. Pero la pena se acaba cuando escuchan frases como esta: "Mientras Jesucristo vuelve a la Tierra y los no creyentes arden en el fuego eterno del infierno, yo y todos los que conocen a Jesús serán salvados en el rapto".
Lo que podría hacer zafar a Camping de una paliza por parte de sus fieles es que ya predijo el fin del mundo para el 6 de septiembre de 1994. Es decir, si sus apóstoles siguen apostando a que la pegue, la culpa ya no es del chancho
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